Es imposible pasar de largo estas fechas de fiestas, reuniones y breves descansos, independientemente cada forma de celebración o creencia que podamos aplicar o estemos tradicionalmente familiarizados, cada uno de nosotros podemos opinar que estas fiestas se estan volviendo para muchos nostálgicas, para otros necesarias, pero hay un grupo importante el cual algunos lo están viviendo de forma aburrida, sin alguna novedad, perdiendo la verdadera esencia tradicional dejando al olvido ese sentir y amor sincero que alguna vez tuvimos.
No somos ignorantes ante ese gran monstruo llamado materialismo que alimenta el consumismo y que es producto naciente de los profundos deseos personales de bienestar personal y satisfacción humana, motivada por publicidad o simple deseo temporal, siendo sinceros, esto no viene al caso, ni creo que puede representarse como un factor importante para la desintegración de la esencia hermosa que sentíamos hace algunos años.
Mi breve texto quiere hacer reflexión en aquel pequeño niño, la inocencia escondida entre alegrías y travesuras, ese pequeño niño que amaba correr despreocupado por la hora y edad, ese pequeño niño que creía ciegamente en Dios, ese niño que era feliz siendo pobre pero que podía comprar el mundo, tristemente ese niño hemos perdido, las fiestas son las mismas, el significado jamas pierde su valor, pero el alegre y hermoso niño se va desvaneciendo, ocultándose en problemas y miserias de adultos sin una gota de confianza en si mismo, el olor a nuevo no lo motiva, los abrazos y sonrisas no lo alegran, un regalo esta demás, las reuniones resultan pesadas y ofensivas y la comida puede ser lo único que rescata por un breve instante el momento, y una vez más nuestro año se nos ha ido en un abrir y cerrar de ojos, con ello se lleva al pequeño niño y nuestra juventud, se van nuestras risas y sueños.
El pequeño niño ha crecido entre la muerte, la cual conoce pues algunos de su familia ya no están con el y resulta doloroso poder comprender eso, la pobreza la entiende pues piensa correctamente antes de cometer un gasto innecesario y evita hacer crujir las paredes de su frágil pero estable presupuesto, el pequeño niño ha cambiado su forma de aceptación de estas fiestas, su ambiente, su lugar, su risa ha cambiado mas no lo podemos culpar de haberse llevado la esencia hermosa de estas fiestas.
Jesús dijo "De los tales es el Reino de Dios" no habla de los niños en especifico, sino "De los tales" es decir: aquellos parecidos, aquellos que no han dejado morir el pequeño niño en sus corazones, aquellos que siguen siendo ese pequeño niño y que disfrutan estar en familia o amigos, si bien es cierto la circunstancias podemos estar en soledad pero ese niño pasa horas disfrutando la vida.
En estas fiestas no solamente debe nacer Jesús en nuestros corazones, dejemos ver una vez mas al pequeño niño, aprovechemos la vida, aprovechemos los años, disfrutemos respirar nuevas fiestas y un nuevo año, sin miedo a amar, sin miedo a disfrutar.
