No entiendo por qué Dios permite esto
La vida no siempre parece ser justa, pero Dios sí lo es. La escritura dice en Romanos 8:28 que todas las cosas se combinan para nuestro bien. La clave acá es que dice “todas”. No podemos aislar una parte de nuestra vida y pensar, “Esto no está bien. No esta bien que me hayan despedido. No está bien que la persona a quien amo se haya enfermado. No está bien que mi relación no haya funcionado.”
Eso, por sí solo, no es bueno. Pero lo que desconocemos es que Dios ve el panorama completo. La decepción no es el final. Tu vida no se detendrá porque te haya pasado algo malo. Es solamente una parte del gran rompecabezas. Habrá otra pieza que lo conecta todo. Al final todo en conjunto se conjurará para nuestro bienestar.
Hay quienes están amargados en la vida porque no han esperado a que estén todos los ingredientes de la receta. Dios ha predestinado tu vida para vivir en triunfo.
Cuando ocurren cosas malas, tal vez no entiendas cuál es el propósito. Es posible que no comprendas por qué perdiste tu trabajo, por qué te enfermaste, por qué tu relación se fue a pique. Quiero decirte que NO es el final, Dios agregará otros ingredientes dentro de poco. ES TIEMPO DE CONFIAR.
Debemos esperar a que Dios llegue con los ingredientes correctos: Las personas correctas, las oportunidades correctas, las ocasiones correctas en el momento correcto.
Es probable que hayas tenido algunas decepciones, que la vida no haya sido justa contigo; pero no estarías vivo si Dios no estuviera planeando otra victoria en los próximos días.
Todos experimentamos retos que no tienen sentido. Pero si continuamos adelante, un día miraremos hacia atrás y veremos cómo cada inconveniente desempeñó un papel en el plan maestro de Dios para tu vida.
Cuando aislamos los momentos negativos, tendemos a preguntarnos por qué nos han sucedido. Pueden parecer injustos y hasta crueles y por tal razón nos amarga, nos quita la alegría y el entusiasmo.
En vez de creer que Dios sigue en control y de esperar un nuevo comienzo, aislamos ese incidente. Pensamos ¿Por qué permitió Dios que eso me pasara? Pero no todo tiene sentido si se analiza individualmente. HAY QUE CONFIAR EN EL PLAN DE DIOS.
Recuerda, un poquito de levadura en la receta de las galletas puede representar una gran diferencia. Sólo una pequeña oportunidad, sólo una persona, sólo una idea, sólo un toque del favor de Dios puede cambiar lo amargo en dulce, lo penoso en alegre, el duelo en danza. PERMANECE ABIERTO AL DESARROLLO DEL PLAN DE DIOS.
RECUERDA QUE NADA ESTÁ TERMINADO HASTA QUE DIOS DIGA QUE LO ESTÁ.
No te desanimes, no sabes lo que Dios tiene preparado para ti. Deja de preocuparte por las decepciones. No te quejes ni trates de entender el por qué de los tiempos difíciles de tu vida. Sólo unos pocos ingredientes más y Dios endulzará mi vida.
¿Has llegado alguna vez a alguna parte con grandes expectativas, sólo para encontrarte con una decepción?
El pueblo de Moisés se quejó de sed. El agua era amarga y sus vidas se tornaron amargas. Dios le indicó a Moisés que pusiera una rama de árbol en el agua y al hacerlo, esas aguas amargas se tornaron dulces. Todos pudieron beber y calmar su sed.
¿Qué significa todo esto para nosotros? Cuando la vida se torna amarga, cuando las cosas parecen injustas, Dios no está desconcertado. Tiene otro ingrediente para convertir tu agua amarga en agua dulce.
La fe consiste únicamente en confiar en Dios cuando no entiendes lo que ocurre. Hay quienes han experimentado momentos difíciles y quedan atrapados tratando de entender por qué Dios no escuchó sus oraciones. Se han amargado al ver que Dios no los ha sanado o no ha sanado a sus seres queridos. Se amargan porque no restauró un matrimonio o no les encontró un nuevo trabajo de inmediato.
DEBEMOS APRENDER A NO PONER NUNCA UN SIGNO DE INTERROGACIÓN DONDE DIOS HA PUESTO UN PUNTO.
Cuando algo ya ha ocurrido, déjalo y pasa al siguiente capítulo de tu vida. Algo en tu futuro hará que lo amargo se vuelva dulce. Si uno rechaza la amargura y la desesperación y mantiene la fe, Él preparará algo mucho mejor de lo que hubiéramos podido imaginar.
NO OLVIDES QUE LAS AGUAS AMARGAS PUEDEN SER UNA BENDICIÓN DISFRAZADA.
A nadie le gusta saber que es hipertenso, pero un diagnóstico temprano puede darte la oportunidad de cambiar tu dieta, de hacer ejercicio o de tomar medicamentos que prolongarán tu vida.
El símbolo de la palabra CRISIS en chino consta de dos palabras: PELIGRO Y OPORTUNIDAD. En toda crisis, en toda pérdida, en toda decepción, existe el peligro de volverse amargado, de permanecer amargado, de conformarse con menos. Sin embargo, hay también la oportunidad de convertir la oscuridad en luz.
Cuando pases por una crisis, en vez de amargarte piensa y cree que Dios todavía tiene el control. No pierdas la esperanza y cree que te abrirá nuevas oportunidades y que entonces te convertirás en un ejemplo de la sorprendente gracia de Dios.
En Job 13:15 podemos leer “aunque él me matare, en él esperaré…” Job tenía esta confianza inamovible porque sabía que Dios estaba todavía en el trono. Cuando pasamos por experiencias que no tienen sentido, por cosas que no entendemos, debemos recordar a Job y su fe.
Al final completarás el rompecabezas de tu vida. Habrás cumplido tu destino.
El pueblo de Moisés se quejó de sed. El agua era amarga y sus vidas se tornaron amargas. Dios le indicó a Moisés que pusiera una rama de árbol en el agua y al hacerlo, esas aguas amargas se tornaron dulces. Todos pudieron beber y calmar su sed.
¿Qué significa todo esto para nosotros? Cuando la vida se torna amarga, cuando las cosas parecen injustas, Dios no está desconcertado. Tiene otro ingrediente para convertir tu agua amarga en agua dulce.
La fe consiste únicamente en confiar en Dios cuando no entiendes lo que ocurre. Hay quienes han experimentado momentos difíciles y quedan atrapados tratando de entender por qué Dios no escuchó sus oraciones. Se han amargado al ver que Dios no los ha sanado o no ha sanado a sus seres queridos. Se amargan porque no restauró un matrimonio o no les encontró un nuevo trabajo de inmediato.
DEBEMOS APRENDER A NO PONER NUNCA UN SIGNO DE INTERROGACIÓN DONDE DIOS HA PUESTO UN PUNTO.
Cuando algo ya ha ocurrido, déjalo y pasa al siguiente capítulo de tu vida. Algo en tu futuro hará que lo amargo se vuelva dulce. Si uno rechaza la amargura y la desesperación y mantiene la fe, Él preparará algo mucho mejor de lo que hubiéramos podido imaginar.
NO OLVIDES QUE LAS AGUAS AMARGAS PUEDEN SER UNA BENDICIÓN DISFRAZADA.
A nadie le gusta saber que es hipertenso, pero un diagnóstico temprano puede darte la oportunidad de cambiar tu dieta, de hacer ejercicio o de tomar medicamentos que prolongarán tu vida.
El símbolo de la palabra CRISIS en chino consta de dos palabras: PELIGRO Y OPORTUNIDAD. En toda crisis, en toda pérdida, en toda decepción, existe el peligro de volverse amargado, de permanecer amargado, de conformarse con menos. Sin embargo, hay también la oportunidad de convertir la oscuridad en luz.
Cuando pases por una crisis, en vez de amargarte piensa y cree que Dios todavía tiene el control. No pierdas la esperanza y cree que te abrirá nuevas oportunidades y que entonces te convertirás en un ejemplo de la sorprendente gracia de Dios.
En Job 13:15 podemos leer “aunque él me matare, en él esperaré…” Job tenía esta confianza inamovible porque sabía que Dios estaba todavía en el trono. Cuando pasamos por experiencias que no tienen sentido, por cosas que no entendemos, debemos recordar a Job y su fe.
Al final completarás el rompecabezas de tu vida. Habrás cumplido tu destino.
Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.